Por Damián Juárez
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En la política, como en el fútbol, hay goles que se hacen, otros que se sufren, pero están los peores de todos: los que se hacen en contra, esos son imperdonables. El gobierno anotó varios goles. Aunque con mucho ajuste y baja del consumo, logró bajar la inflación, domar el dólar y normalizar nuestra imagen en el mundo, que no es poco para un año de gobierno.

Todavía hay goles que no pudo hacer. La reducción de la pobreza está muy lejos y la inseguridad sigue a full. La oposición, por su parte, no está muy goleadora que digamos. Está bastante confundida.

Con un Massa con un perfil que de tan bajo está en el subsuelo y un residual del kirchnerismo bastante partido. El problema del gobierno son los pelotazos en contra que terminan en goles en contra. Arribas, el jefe de Inteligencia, teniendo que explicar sus transferencias bancarias; la decisión de correr el feriado del Día de la Memoria; las desafortunadas declaraciones de Gómez Centurión o de Lopérfido sobre la cantidad de desaparecidos.

Y siguen las firmas. El nuevo escándalo del Correo muestra al gobierno al descubierto a la hora de hacer política y de tener reflejos políticos. Pretender que una quita millonaria en una empresa manejada por la familia presidencial, empezando por Franco Macri, padre del mandatario, iba a quedar en el anonimato es ser ingenuo en materia política, y más en un año electoral.

Revivió la oposición El “Correogate” pareció despertar a una oposición adormecida, tanto al kirchnerismo como a los peronistas no K, y estos últimos, nucleados en el Bloque Justicialista, decidieron citar a funcionarios del Ejecutivo a dar explicaciones al Congreso.

El episodio también hizo que el gobierno tuviera una pelea mediática con Margarita Stolbizer, que si bien no es una aliada del gobierno tampoco es una enemiga acérrima. Además, tenía razón: sólo señaló que la Oficina Anticorrupción pareciera tener una doble velocidad: rápida para investigar al kirchnerismo y lenta cuando las causas caen cerca del Presidente, como los Panama Papers.

Stolbizer dijo otra cosa: que al gobierno le es funcional que Cristina no esté presa, e incluso le vendría muy bien que fuese candidata. El escenario de polarización pasado vs. futuro es el que quiere plantear Macri en los comicios legislativos.

Debería llamarse el gobierno a silencio y decir que se va a investigar y que el Correo tendrá que pagar lo que haya que pagar, nada más. Y evitar declaraciones como las de Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones, que dijo que la quita a la empresa existió, que perjudicó al Estado, pero aclaró que se hizo durante el kirchnerismo. ¿No era que había que corregir lo que el kirchnerismo hizo mal?

El gobierno, en un año donde la gente tendrá que ir a las urnas, no puede darse el lujo de jugar partidos que no existen, y además, hacerse goles en contra. Lo peor que le puede pasar al gobierno es quedar equiparado. Que cuando quieran hablar de Lázaro Báez le contesten con los Panama Papers, y cuando quieran hablar de José López le retruquen con el Correo y la quita de deuda.

En ese escenario, hablar del pasado contra el futuro ya no tendrá sentido. La aprobación del gobierno sigue estando en un buen nivel. Pero Macri y los suyos tienen que demostrar cada día más que son distintos de lo que pasó. Con una economía neutra, que no es un desastre ni tampoco un éxito, de esta percepción social depende su éxito o fracaso electoral.