3 de diciembre de 2018

"El ministerio no es lugar para los homosexuales"

El Papa Francisco afirmó que es un tema que le “preocupa”.

La cuestión de la homosexualidad es uno de los puntos en los que más conservadora es la Iglesia Católica.

Pese a la apertura de

Francisco

y su postura a favor de no discriminar a nadie, el Papa fue tajante al referirse a lo que debe ocurrir dentro del clero, al asegurar “el ministerio o la vida consagrada no es lugar” para homosexuales.

Extractos de un libro basado en una entrevista que el claretiano Fernando Prado le hizo al jefe de la Iglesia Católica se conocieron ayer y las declaraciones del Pontífice fueron contundentes.

“La homosexualidad es una cuestión muy seria que hay que discernir adecuadamente desde el comienzo con los candidatos, si es el caso. Hemos de ser exigentes”, aseguró

Francisco

en “La fuerza de la Vocación”.

Allí también manifestó su preocupación porque el tema “quizás en un momento no se enfocó bien”.

En cuanto a los candidatos al sacerdocio, insistió: “Tenemos que cuidar mucho en la formación la madurez humana y afectiva. Tenemos que discernir con seriedad y escuchar la voz de la experiencia que también tiene la Iglesia. Cuando no se cuida el discernimiento en todo esto, los problemas crecen. Sucede que en el momento quizá no dan la cara, pero después aparecen”.

“En nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad, de alguna manera, también influye en la vida de la Iglesia”, siguió, antes de agregar que “en la vida consagrada y en la vida sacerdotal, ese tipo de afectos no tienen cabida”. “Por eso, la Iglesia recomienda que las personas con esa tendencia arraigada no sean aceptadas al ministerio ni a la vida consagrada. El ministerio o la vida consagrada no es su lugar”, continuó.

Por otra parte, el Papa manifestó que “a los curas, religiosos y religiosas homosexuales, hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y, sobre todo, que sean exquisitamente responsables, procurando no escandalizar nunca ni a sus comunidades ni al santo pueblo fiel de Dios viviendo una doble vida”. “Es mejor que dejen el ministerio o su vida consagrada antes que vivir una doble vida”, reflexionó.

Límites
La formación eclesiástica también encuentra, para

Francisco

, otros límites, como cuando hay candidatos con “neurosis y desequilibrios fuertes, difíciles de poder encauzar ni con ayuda terapéutica”.

“No hay que aceptarlos ni al sacerdocio ni a la vida consagrada”, manifestó, antes de agregar que “hay que ayudarlos a que se encaminen por otro lugar, no hay que abandonarlos, hay que orientarlos”. “Pero no los debemos admitir”, concluyó.

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