16 de enero de 2019

Theresa May y un duro revés en su acuerdo por el Brexit

Analista políticos británicos prevén que en su intento por acordar la salida de la Unión Europea, la primera ministra enfrentará la peor derrota parlamentaria en casi un siglo.

A pocas horas de la votación que puede cambiar el rumbo del

Reino Unido

en la

Unión Europea

(UE), la primera ministra, Theresa May, no consiguió el apoyo de su propio partido, de los partidarios del Brexit, ni de los que quieren permanecer en el bloque comunitario. Los británicos emitirán los sufragios este martes a la noche.

Según argumentó Tim Bale, profesor de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Queen Mary, los que se oponen al acuerdo, lo hacen principalmente porque nunca quisieron un Brexit. También porque están convencidos de que es un mal acuerdo y porque sienten que no ofrece la salida que les gustaría.

En un análisis conjunto con la consultora YouGov, pocos partidarios del Brexit creen que este sea un buen acuerdo. Mientras que los que están dispuestos a aceptar, es porque al menos creen que se sale de la UE con el mejor acuerdo o porque en última instancia, es mejor que nada. De acuerdo a las últimas encuestas de YouGov, en el mejor de los casos, solo el 5% de los que apoyaron el acuerdo fueron claramente positivos al respecto. 

Por su parte, Philip Cowley, también profesor de la Universidad de Queen Mary, recordó que una derrota de más de 100 votos solo ocurrió tres veces en el último siglo, la primera fue cuando el gobierno de Ramsay MacDonald perdió por 166, 161 y 140 votos en 1924.

En otro análisis para The Economist, Cowley estimó que si May pierde por un margen estrecho o menos de 50 votos, con algunos ajustes, se podría lograr el acuerdo en un segundo intento, aunque es poco probable que la UE acepte grandes cambios. En cambio, según su opinión, si pierde por más de 100, es difícil ver cómo un mayor juego en Bruselas podría hacer cambiar de opinión al

Parlamento

para que el acuerdo sea aprobado. 

En ese momento, dijo que el gobierno tendría que considerar una alternativa más fuerte como unas elecciones generales, un segundo referéndum o irse sin ningún tipo de acuerdo. Si la líder británica pierde la votación, deberá exponer un plan B en el

Parlamento

antes del 21 de enero. Pero según los analistas, cada vez parece más probable que la salida programada del

Reino Unido

se retrase o que se reduzca la posibilidad de que salga de la UE.

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